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¿Estas ahorrando en aceite o estas gastando tu salud?

A parte de usar tortilla para todo, los mexicanos también adoramos las cosas fritas, desde el desayuno hasta la cena. Empezamos el día con unos huevitos fritos, de comida unos chilaquiles verdes y terminando con unas ricas quesadillas como cena.

¿Y que utilizamos para que la comida no se pegue a la olla? El aceite de girasol es el más común, ya que, a comparación del aceite de oliva, este es mucho más barato.

Pero ¿Realmente estaremos ahorrando dinero, o estamos gastando nuestra salud?

Aunque la diferencia de precio son más que evidentes a la hora de mirar el litro de cada uno. Para freír o para cocinar casi cualquier cosa, el aceite es esencial en la gastronomía.

Una de las primeras diferencias entre estos aceites, es el nivel calórico. Las calorías del aceite de oliva se ubican entre las 900 por cada 100 gramos de este, mientras que las del aceite de girasol oscilan por los 880 por cada 100 gr. Parece que, en este campo, al menos la propuesta más barata es la saludable, pero no es así.

El hecho, es que el aceite de girasol, aunque es más barato, al calentarlo a más de 150-180 °C provoca la pérdida de ciertos nutrientes y promueve la formación de compuestos dañinos para la salud. Sin embargo, no todos los aceites se comportan del mismo modo frente a las altas temperaturas. La formación de compuestos perjudiciales para la salud es mucho menor en el aceite de oliva que en otros aceites vegetales.

Es por eso que, si se fríe comida con el aceite de girasol, conviene no reutilizarlo. Y si utilizamos un aceite de oliva extra virgen para freír, puede ser un derroche, pero hay alternativas más baratas como los aceites refinados.

¿Qué sucede con los aceites vegetales cuando se calienta a muy altas temperaturas?

Cuando los aceites vegetales (de girasol, de soja, de maíz, de lino, etc.) son calentados a más de 180 °C se deteriora la composición de sus ácidos grasos, provocando la producción de sustancias tóxicas que pueden provocar daños a la salud, a corto o largo plazo. Estos compuestos nocivos son los peróxidos, aldehídos, cetonas, alcoholes, entre otros, los cuales se incrementan con las altas temperatura y cuanto mayor es el tiempo de calentamiento, peor es el daño a nuestra salud.

Todos los aceites pierden propiedades al calentarse, se oxidan, pero el aceite de oliva extra virgen aguanta mejor la temperatura de la fritura, pudiendo llegar hasta los 180ºC sin alterarse ni degradarse, mucho más que cualquier otro aceite que podamos encontrar en el mercado.

Freír con aceite de oliva extra virgen es mejor que uno de girasol, ya que las grasas poliinsaturadas al tener dobles o triples enlaces van a producir radicales libres y aldehídos tóxicos, lo que no es nada bueno para nuestra salud, sobre todo si calentamos ese aceite a excesivas temperaturas o lo reutilizamos.

Si el aceite que utilizamos es aceite de oliva tendremos otras ventajas, los antioxidantes naturales que aporta van a actuar frenando la degradación oxidativa del aceite: los fritos serán mejores, más saludables y el aceite durará más tiempo y se formaran menos componentes polares (tóxicos).

 

 

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