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Este es el origen del cacahuate japonés

Este es el origen del cacahuate japonés

El Cacahuate japonés es muy popular en México. Nos encanta comerlos con salsa Valentina o combinados con otro tipo de golosinas y hasta en un chicharrón preparado.

Pero bueno, el punto aquí es que aunque no lo creas y aunque parezca irónico, el Cacahuate japonés no se originó en Japón, sino más bien en México.

Así es, el Cacahuate japonés nació durante la Segunda Guerra Mundial, en México. Quien fabricaba este delicioso y sencillo manjar era Yoshihei Nakatani Moriguchi, un japonés de 33 años de edad. Nakatani se había quedado sin trabajo después del obligado cierre en México de las compañías de su patrón, el empresario nipón Heijiro Kato. Así lo narra el texto «El Cacahuate Japonés que no legó la familia Nakatani» publicado en www.discovernikkei.org por Sergio Hernández y Emma Nakatani.

La preocupación de Nakatani por quedarse sin trabajo fue mucha porque recién se había casado con un chica mexicana del barrio de La Merced. Su nombre era Emma y ya tenían hijos juntos.

Por necesidad, este matrimonio comenzó a fabricar muéganos. Después inventaron un fritura de trigo y sal a la que llamaron «oranda» y por último crearon una botana a base de cacahuate, soya y harina de arroz. Pero Nakatani se dio cuenta de que ese último ingrediente no existía en México, así que en su lugar ocupo la harina de trigo.

Origen del cacahuate japonés

El reemplazo de ese ingrediente fue un gran disparo comercial. Eran decenas de personas las que se amontonaban afuera de la vecindad de la calle de Carretones, barrio de La Merced, lugar donde Nakatani y su familia vivían, para comprar el cacahuate japonés.

Los primeros clientes no tardaron en bautizarlos como «cacahuates japoneses», que es el nombre con el que los conocemos actualmente.

Nakatani y Emma dejaban a sus hijos a cargo de la venta en la vecindad para poder salir a vender sus cacahuates, pero ahora envueltos en papel celofán. Al poco tiempo los dueños de las dulcerías de La Merced comenzaron a hacerles pedidos en cantidades que nunca se habían imaginado.

En el año de 1950, la cuarta hija de este matrimonio dibujó una geisha por encargo de su padre. Ese fue el primer rostro que le dió identidad a los cacahuates a los que nombro «Nipón». Fue todo un éxito comercial. Sin embargo la familia Nakatani no patentó la elaboración del cacahuate japonés asi que otros productores de botanas en México empezaron a fabricarlo en masa.

Fue en el año de 1980 que hubo un alto consumo y venta de cacahuates japoneses en México y poco a poco los Nakatani fueron relegado a los pedaños más bajos del negocio. Esto empeoró con las marcas patito.

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